· Itinerario de Egeria · Itinerarium Egeriae ·
Peregrinatio ad Loca Sancta
Semana Santa en la Jerusalén de 384 d. JC.
· Codex Aretinus 405, s. XI d. JC., del que forma parte el Itinerarium Egeriae ·
· Itinerario de Egeria, obra del s. IV d. JC. ·
"En 1884, en la biblioteca del convento de Santa María de Arezzo (Italia)", el historiador y arqueólogo italiano Gian Francesco Gamurrini (1835-1923), "descubrió un códice medieval al que le faltaban las primeras y las últimas páginas. Se trataba de un libro de viajes que, en un principio atribuyó a Santa Silvia, hermana de Rufino de Aquitania. Sin embargo, posteriores investigaciones y sobre todo, el descubrimiento de una carta escrita por el abad Valerio a los monjes de El Bierzo, en el siglo VII, en la que se alaba a la “bienaventurada Egeria” que viajó a Tierra Santa “inflamada con el deseo de la divina gracia y ayudada por la virtud de la majestad del Señor”, contribuyeron a que se atribuyera unánimemente la autoría del Itinerarium a la dama Egeria".
"Su narración no se considera una obra literaria, aunque sí que es cierto que, sin ser consciente de ello, Egeria inicia un género que tendrá pronto continuadores: la literatura de viajes de las peregrinaciones de los viajeros de la Edad Media; y por ello en la “Historia de España” que dirige Menéndez Pidal se afirma que “Egeria ha de colocarse con todo derecho al frente de las escritoras españolas”.»
· Párrafos del artículo “Egeria, escritora y viajera” de Ángeles Díaz Sánchez en BNE.
· Itinerario de Egeria ·
“Egeria, también llamada Eteria, Ætheria o Etheria, e incluso Arteria o Geria, fue una viajera y escritora hispanorromana del siglo IV, autora de un famoso libro de viajes, el Itinerarium Egeriae / Peregrinatio Aetheriae / Peregrinatio ad Loca Sancta, comúnmente denominado en español Itinerario de Egeria.
Es el relato gráfico más antiguo que se conserva de la peregrinación cristiana realizada por una mujer.
En sus escritos se revela como una mujer, muy seguramente de alto y reconocido nivel social (dado que es recibida con gentileza en todos los lugares que visita), de profunda religiosidad mas, también, en boca de la propia Egeria, de ilimitada curiosidad.
Aunque en muchas fuentes se refieren a ella como religiosa, monja o abadesa, sin embargo, como refiere el escritor y periodista Carlos Pascual en su ensayo “Egeria, la Dama Peregrina” [Arbor CLXXX, 711-712 (Marzo-Abril 2005)]
«El hecho de que la autora, con implícita autoridad, se dirija a unas dominae et sorores ha hecho que se la identificara con una monja, más aún, con una abadesa que relata a sus monjas las maravillas que ellas no pueden ver. El malentendido arranca de una visión sesgada, y puede provenir de que quienes más se han ocupado del personaje, desde época temprana, sean religiosos; Valerio, un abad del Bierzo del siglo VII (cuyo panegírico resultó clave para poner rostro y nombre a la viajera), la llama sanctimonialis, y en un catálogo de la biblioteca de la abadía de Montecasino (donde primero estuvo el códice, antes de ser transferido a Arezzo) se consigna ese volumen con los escritos de Hilario y de la abatissa.
Pero hablar de la monja Egeria»...«es un despropósito. Por la expresión reiteradamente empleada, dominae et sorores, no puede deducirse que se trate de monjas -y desde luego, el contexto general es muy otro, como enseguida veremos-. Desde mucho antes de que naciera Egeria, la expresión soror, empleada coloquialmente, tenía una mera connotación de afecto, ni siquiera necesariamente de parentesco. La interpelación a unas dominae et sorores habría que traducirla, para ser fiel al espíritu de la letra, como "respetables amigas", o incluso "queridas amigas".»
Visitó los Santos Lugares (Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Constantinopla), en un largo viaje, entre 381 y 384, recogiendo sus impresiones en su libro Itinerarium ad Loca Sancta."
Sin embargo, lo que se ha preservado reseñado de su "Itinerario" en el Codex Aretinus, es sólo una parte de su "peregrinación".
Crédito imagen: Ilustración gentileza de “Peregrinación de Egeria:
Itinerarios y guías primitivas a Tierra Santa”,
Teodoro H. Martin Lunas, Ediciones Sígueme, 1994.
· "Wikipedia"
(a) Agustín Arce, Itinerario de la Virgen Egeria (381-384), Segunda Edición, BAC, 1996.
· Semana Santa ·
En la Jerusalén de 384 d. JC.
Domingo de Ramos
· “Iglesia de la Anástasis” o “Iglesia del Santo Sepulcro ·
también conocida como basílica del Santo Sepulcro,
Iglesia de la Resurrección.” Ciudad Vieja de Jerusalén.
Crédito imagen: “Wikimedia Commons”
Después que en la Iglesia Mayor se ha celebrado todo, como de costumbre, da una voz el arcediano [o archidiácono, primero o superior de los diáconos o ministros de la iglesia primitiva”], antes de terminar, y primero dice: “Durante toda esta semana, comenzando mañana [Lunes Santo], reunámonos todos en el Martirio, esto es, en la Iglesia Mayor, a la hora nona [de 13.30 14.15 h en invierno- “Hora Nona o Novena Hora después de la salida del sol.”].
· Iglesia del Santo Sepulcro o de la Anástasis
en el tiempo que la visitó Egeria.
Se detallan el lugar de La Cruz (Crux) y el Martirio
Crédito imagen original: Éthérie Journal de Voyage, Hélene Pétré, 1948.
De nuevo, levanta la voz y dice: “Estemos hoy preparados todos a la hora séptima [de 12 a 12.45 h en invierno] en Eleona”. [2][3]
· Eleona, Iglesia del Pater Noster, Padre Nuestro, en el Monte de los Olivos ·
· Crédito imagen: “Wikimedia Commons”
Terminada la reunión en la Iglesia Mayor, esto es, el Martirio, acompañan al obispo con himnos a la Anástasis, donde, cumplido todo lo que hay se acostumbra hacer los Domingos en la Anástasis., después que se termina el oficio en el Martirio, cada cual se apresura a ir a su casa, dándose prisa para comer, fin de que, al comenzar la hora séptima, estén todos reunidos en la iglesia que está en Eleona, esto es, en el monte Olivete, donde está la gruta en que enseñaba el Señor.»
que se cree que es el lugar donde Jesús enseñó el Padrenuestro
a Sus Discípulos.
Crédito imagen: “Wikimedia Commons”
«A la hora séptima, todo el pueblo sube al monte Olivete, esto es, a Eleona, a la iglesia y también el obispo. Se cantan himnos y antífonas apropiados al tiempo y lugar, y lo mismo las lecciones. Y cuando ya se acerca la hora nona se sube cantando himnos a Imbomon, [4] esto es, al lugar desde donde el Señor subió a los cielos, y allí se sientan; pues mientras está presente el obispo, se manda sentar a todo el pueblo; únicamente permanecen de pie los diáconos.
· Imbomon, "Capilla o Edículo de la Ascensión” ·
Crédito imagen: “Wikimedia Commons”
Allí se cantan himnos y antífonas apropiadas al lugar y al día, y lo mismo las lecciones y oraciones que se intercalan. A la hora undécima (las tres de la tarde) se lee aquel lugar del Evangelio, cunado los niños salieron al encuentro del Señor con palmas y ramos diciendo: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”. Inmediatamente se levanta el obispo y todo el pueblo con él, y van, a pie, delante de él cantando himnos y antífonas, respondiendo siempre: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”.
Y todos los niños de los alrededores, aun los que no pueden andar con sus pies porque son tiernos y sus padres les llevan al cuello, todos tienen ramos, unos de palmas, otros de olivos, y de este modo acompañan al obispo, en la misma forma que fué acompañado el Señor en otro tiempo. Desde lo alto del monte hasta la ciudad y de allí hasta la Anástasis a través de toda la población, hacen todos el camino a pie, aun las matronas y señores, si se encontraron algunos, acompañan de este modo al obispo, con paso muy lento para que no se fatigue el pueblo; y así llegan tarde a la Anástasis. Después de llegar, aunque se a muy tarde, se celebran Vísperas, se hace de nuevo oración en la Cruz, y se despide al pueblo.»
· “La basilique du Saint-Sépulcre à Jérusalem” · 1887 · Félix Bonfils ·
· La basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén ·
Lunes Santo
«Al día siguiente, esto es, en la feria segunda [lunes], los oficios se celebran, como de ordinario, en la Anástasis [la iglesia de la Resurrección o del Santo Sepulcro], desde el primer canto del gallo hasta el amanecer. A Tercia y Sexta se hace según la costumbre de toda la Cuaresma. Pero a Nona [de 13.30 14.15 h en invierno] se reúnen todos en la Iglesia Mayor, esto es, el Martirio; y se cantan siempre himnos o antífonas hasta la primera hora de la noche, y se leen lecciones igualmente correspondientes al día y lugar, intercalando siempre oraciones.
Las Vísperas [5] [del latín “vesper”, tarde, “Las oraciones de las vísperas corresponden a las alabanzas vespertinas que se realizan desde las seis de la tarde”] se celebran cuando llega la hora, de suerte que siempre es de noche cuando se termina el oficio en el Martirio. Y una vez terminado se acompaña al obispo con himnos a la Anástasis, se canta un himno seguido de una oración, se bendice a los catecúmenos y se termina la reunión.»
Martes Santo
«En la feria tercera [martes] se hace todo como se hace en la feria segunda; solamente que en la feria tercera, después de terminar el oficio en el Martirio y de ir a la Anástasis y salir de allí, se dirigen todos, por la noche, a la iglesia, que está en Eleona. Una vez llegados a la iglesia, el obispo penetra en la gruta, en la que acostumbraba enseñar el Señor a los discípulos, y toma el códice del Evangelio y, estando en pie, él mismo lee las palabras del Señor que están en el Evangelio según San Mateo, esto es, “Mirad que nadie os engañe” [Mateo 24:4]. Y el obispo lee toda esa alocución. Y luego que ha terminado de leerla, recita una oración, reciben la bendición los catecúmenos, [6] después los fieles, se despide al pueblo y cada cual se vuelve desde el monte a su casa, ya muy entrada a la noche.»
Miércoles Santo
«En la feria cuarta [miércoles] se hace todo como en la feria segunda y tercera, desde el primer canto del gallo, mas después que se ha terminado el oficio en el Martirio y se ha acompañado al obispo a la Anástasis, inmediatamente entra el obispo en la cripta, que hay en la Anástasis y permanece dentro de las rejas. Entonces un presbítero,[7] de pie ante las rejas, toma el Evangelio y lee aquel pasaje que dice como [el Apóstol] Judas Iscariote [איש־קריות , ( Κ-Qrîyôt ), que significa "el hombre de Keriot ] se fué a los judíos y determinó que le darían para entregarles al Señor.[8]
Con la lectura de este pasaje se levanta tal murmullo de gemidos y sollozos en el pueblo, que no puede uno menos de derramar lágrimas en aquella hora. Luego se hace oración, se bendice a los catecúmenos, después a los fieles, y se despide al pueblo.»
· Altar griego en el Calvario · Iglesia del Santo Sepulcro · Jerusalén
Crédito imagen: Fotografía de “Félix Bonfils”, 1870-1879
Jueves Santo. – Las dos misas
«En la feria quinta [jueves], desde el primer canto del gallo hasta la aurora, se celebran todas las cosas en la Anástasis, como de costumbre; y lo mismo a tercia y sexta. En cambio, a la hora octava (las dos de la tarde) se reúne el pueblo, según costumbre, en el Martirio, aunque un poco más pronto que los demás días, para concluir antes los oficios.
Reunido todo el pueblo, se realiza todo lo que hay que hacer. En este día la Oblación [del latín oblatio, “ofrenda”. Ofrenda y sacrificio que se hace a Dios] se hace en el Martirio y la despedida tiene lugar casi a la hora décima (las cuatro de la tarde). Pero antes de terminar levanta la voz el arcediano y dice: “A primera hora de la noche reunámonos en la iglesia que está en Eleona; pues en esta noche nos espera mucho trabajo”.
Acabado el oficio en el Martirio, se va detrás de la Cruz, se canta un solo himno, se dice una oración y el obispo ofrece la Oblación allí y todos comulgan. Excepto este día, jamás se ofrece detrás de la Cruz, en todo el año.
Una vez terminado el oficio, se dirigen a la Anástasis, se hace oración y, como de ordinario, reciben la bendición los catecúmenos y después los fieles y se disuelve la reunión.»
Estación nocturna en el Monte Olivete
«Después cada cual se apresura a volver a su casa para tomar algún alimento, porque tan pronto como toman un bocado, todos se encaminan a Eleona, a la iglesia, donde está la gruta en que el Señor estuvo este día con Sus discípulos. Y allí hasta cerca de la hora quinta de la noche se cantan cantos y antífonas, correspondientes al día y lugar, así como las lecciones y las oraciones interpuestas.
Se leen del Evangelio aquellos lugares que dicen lo que el Señor habló a los discípulos en este mismo día, sentado en la misma gruta que está en la iglesia. Cerca ya de la hora sexta de la noche, suben cantando himnos a Imbomon, el lugar desde donde el Señor subió a los Cielos; y allí nuevamente se cantan lecciones, salmos y antífonas correspondientes al día; también las oraciones que reza el obispo son siempre apropiadas al día y al lugar.»
Viernes Santo. – Estación en el huerto de Getsemaní
· Huerto de los Olivos de Getsemaní · Jerusalén ·
Crédito imagen: “Wikimedia Commons”
«Y al primer canto de los gallos se desciende del Imbomon, al canto de himnos, y se dirigen a aquel lugar, donde oró el Señor, como está escrito en el Evangelio: “Y se apartó como un tiro de piedra y oró” [Lc 22:41], etc.[9] Allí se levanta una iglesia elegante. El obispo y el pueblo entran en ella y a continuación se dice una oración apropiada al día y al lugar y un himno correspondiente y se lee el lugar del Evangelio donde dijo a Sus discípulos: “Velad para que no entréis en tentación.” [Mt 26:41; Mc 14:38; Lc 22:40]. Se lee allí todo el pasaje y nuevamente se dice una oración.
Y de allí, cantando himnos, bajan todos a pie, hasta el niño más pequeño, con el obispo a Getsemaní; y como la inmensa multitud de fieles está cansada por las Vigilias y ayunos de cada día, van a Getsemaní, bajando muy lentamente tan gran monte, cantando himnos, cantando himnos. Se tienen unas doscientas antorchas encendidas para alumbrar al pueblo. Cuando se llega a Getsemaní, se reza la oración primeramente, se canta un himno y se lee el lugar del Evangelio, donde se narra el prendimiento del Señor, durante cuya lectura estalla el pueblo en tales gemidos, lágrimas y sollozos, que pueden oírse desde la ciudad, los lamentos del pueblo.»
Oficios de la mañana en Jerusalén [el Viernes Santo]
«Entonces caminan a la ciudad, a pie, cantando himnos y llegan a la puerta a la hora en que un hombre puede distinguir a otro hombre y luego, atravesando por medio de la ciudad, todos, sin faltar uno, grandes y chicos, ricos y pobres, todos están allí preparados, pues hasta la aurora nadie se retira de las Vigilias, especialmente en ese día. Desde Getsemaní se acompaña así al obispo hasta la puerta y de allí por toda la ciudad hasta la Cruz.
Cuando se llega delante de la Cruz empieza a clarear la luz del día. Allí de nuevo se lee aquel lugar del Evangelio, donde el Señor es conducido a Pilatos y todas las cosas escritas acerca de lo que dijo Pilatos al Señor y a los judíos; todo eso se lee.
Después el obispo predica al pueblo, alentándolos para que no desmayen, por lo que han trabajado durante toda la noche, y lo que han de sufrir durante el día, antes, por el contrario, pongan su confianza en Dios, que los recompensará grandemente por este trabajo. Y confortándolos de este modo. Como mejor puede, les dice: “Id ahora a vuestras casas y descansad, y cerca de la hora segunda (las ocho), estad aquí preparados para que podáis ver desde esa hora hasta la de sexta (las doce) el santo leño de la Cruz, que todos creemos nos ha de servir para nuestra salvación; porque desde la hora sexta tenemos que dedicarnos a las lecturas y oraciones hasta el anochecer”.»
· Columna de la Flagelación · Iglesia del Santo Sepulcro ·
«Disuelta la asamblea de los fieles antes de la salida del sol en la Cruz van todos llenos de fervor a Sión, a orar ante aquella Columna, en la que fue flagelado el Señor. Luego vuelven a sus casas a descansar unos momentos y estar pronto preparados.
Después se pone una cátedra para el obispo en el Gólgota, detrás de la Cruz, que ahora está allí. Siéntase el obispo en la cátedra; delante de él se coloca una mesa cubierta con un lienzo; los diáconos permanecen de pie alrededor y se trae el relicario de plata dorada donde está el santo madero de la cruz; le abren y sacan fuera y ponen sobre la mesa tanto el leño como el título (de la cruz). Luego que se ha puesto sobre la mesa, el obispo, sentado, oprime con sus manos las extremidades del leño santo, en tanto que los diáconos, que están alrededor, lo guardan. Hacen de esta manera la guardia, porque es costumbre que todo el pueblo, así los fieles como los catecúmenos, se acerquen uno tras otro, e inclinándose sobre la mesa besen el santo leño y pasen luego; y porque cuentan que sucedió, no sé cuándo, que un individuo clavó en él sus dientes para robar algo del leño santo; por eso los diáconos, que están alrededor, lo guardan, no sea que otro se atreva a hacer otro tanto. De este modo desfila el pueblo entero, uno tras otro, inclinándose todos; tocan la cruz y el título, primero con la frente, luego con los ojos, después besan la cruz y pasan; pero nadie alarga la mano para tocarla.
Después de besar la cruz y pasar, un diácono, de pie, tiene el anillo de Salomón y el cuerno (de aceite) con que eran ungidos los reyes. Besan también el cuerno y miran el anillo…, y desde la segunda hora (las ocho) …hasta la hora sexta (las doce), desfila todo el pueblo, entrando por una puerta y saliendo por otra, pues esto se realiza en el mismo lugar en que se hizo la Oblación el día anterior, esto es, en la feria quinta [jueves].»
Oficios de la tarde en Viernes Santo
«Cuando ya es la hora sexta van delante de la Cruz, ya llueva, ya haga calor; pues es un lugar al aire libre, esto es, como un atrio muy grande y muy hermoso, que está entre la Cruz y la Anástasis. Allí se reúne todo el pueblo, tanto que ni puede abrirse paso. Delante de la Cruz se coloca la cátedra para el obispo; y desde sexta hasta nona no se hace otra cosa que leer lecciones por este orden: Primeramente se lee de los Salmos todo aquello que se refiere a la Pasión del Señor; después se lee del Apóstol y de las Epístolas de los Apóstoles y de los Actos todo lo referente a la Pasión del Señor; luego la Pasión según los Evangelios, después se lee de los Profetas de aquellos lugares donde hablan de lo que había de padecer el Señor, luego los Evangelios donde se habla de Su Pasión.
Así desde la hora sexta hasta la de nona, siempre se leen estas lecciones y se cantan himnos para demostrar al pueblo por los Evangelios y escritos de los Apóstoles que todo lo que profetizaron los profetas sobre la Pasión del Señor ha recibido entero cumplimiento. Y así en el espacio de tres horas se enseña al pueblo que nada se hizo que no fuera antes anunciado y que nada se profetizó que no se cumpliera por entero. También se intercalan siempre oraciones apropiadas al día.
Llama la atención el sentimiento y llanto de todo el pueblo durante las lecciones y oraciones; pues no hay ninguno, grande o pequeño, que no llore en aquellas tres horas tanto cuanto ni pensar se podría, compadecido de los sufrimientos que el Señor padeció por nosotros.
Después, cuando ya se acerca la hora nona, se lee el lugar del Evangelio según (san) Juan, donde dice que Jesús “entregó su espíritu” [Jn 19:30]. Leído esto, se dice una oración y se termina el oficio.
Terminado el oficio delante de la Cruz, todos se dirigen inmediatamente al Martirio, donde se celebra el oficio como de ordinario durante la semana desde nona hasta la tarde en el Martirio. Terminado el oficio en el Martirio van a la Anástasis, y llegados allí se lee el pasaje del Evangelio donde cuenta que “José pidió a Pilatos el cuerpo del Señor y lo puso en un sepulcro nuevo” [Mt 27:57-60; Mc 15:43-46; Lc 23:50-53; Jn 19:38-41]. Leído esto, se dice una oración, reciben la bendición los catecúmenos y se termina todo.»
· Situación de la Iglesia de la Anástasis en Jerusalén ·
Crédito imagen original: Éthérie Journal de Voyage, Hélene Pétré, 1948.
Sábado Santo
«No se anuncian las Vigilias de este día en la Anástasis, porque se sabe que el pueblo está cansado; pero es costumbre velar allí; y así el que quiere del pueblo, o mejor, el que puede, vela; mas lo que no pueden no velan hasta el amanecer. No obstante, los clérigos, aquellos que son más fuertes y más jóvenes, velan allí, y toda la noche hasta la aurora se cantan himnos y antífonas. Sin embargo, la mayor parte del pueblo, vela, unos desde la tarde, los otros desde media noche, según sus fuerzas.
Al día siguiente a Tercia y a Sexta se hace todo, según costumbre; el sábado se suprime Nona y en su lugar se preparan las Vigilias pascuales en el Martirio, la Iglesia Mayor.»
· “Vue de Jérusalem, prise du Mt des Oliviers” · Félix Bonfils · 1894
· Jerusalén vista desde el Monte de los Olivos ·
Vigilias de Pascua
«Se celebran las vigilias pascuales como entre nosotros, pero con la particularidad de aquí, que los niños, después del bautismo y tal como salen de la fuente bautismal, van con el obispo a la Anástasis. El obispo entra dentro de las cancelas de la Anástasis, se dice un himno y el obispo reza una oración por ellos, y luego vuelve con ellos a la Iglesia Mayor donde está el pueblo reunido, según costumbre. Se celebra allí todo como entre nosotros y, después de hacer la Oblación, se da fin.
Pero terminado el oficio de las Vigilias en la Iglesia Mayor, se dirigen a la Anástasis, cantando himnos, y allí se lee de nuevo el pasaje del Evangelio de la Resurrección. Se hace oración y, por segunda vez, el obispo ofrece (el Santo Sacrificio). Todo esto se hace con alguna prontitud por el pueblo, para no detenerle y pueda despedirle pronto.
La terminación de las Vigilias de este día se verifica a la misma hora que entre nosotros.»
· Párrafos de “ITINERARIO DE EGERIA”, CAP. V, Semana Santa y Festividades de Pascua y Pentecostés, págs. 119 a 130. “UN DIARIO DE VIAJE DEL SIGLO IV EGERIA, LA PEREGRINA ESPAÑOLA”. Biblioteca “PAX”, P. Bruno Ávila. 15 de diciembre de 1935.
1.“Anástasis (αναστασις) es la transliteración de la palabra griega para Resurrección de Cristo.
En el texto de la Peregrina Egeria, se refiere a la Iglesia del Santo Sepulcro también conocida como basílica del Santo Sepulcro, Iglesia de la Resurrección o iglesia de la Anástasis, santuario cristiano situado en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Según la tradición, en él se encuentran el lugar donde Jesucristo fue crucificado, denominado Calvario o Gólgota (en arameo, Golgotha, «calavera»), y la tumba vacía de Jesús, donde fue enterrado y resucitó. La tumba está cubierta por un santuario del siglo XIX conocido como Edículo. Actualmente se encuentra bajo la custodia de seis Iglesias cristianas, la católica, la Ortodoxa griega, la Ortodoxa armenia, la Ortodoxa egipcia, la Ortodoxa siria y la Ortodoxa etíope, más dos familias musulmanas originarias de Jerusalén, la familia Nuseibeh que custodia la llave de la puerta y la familia Joudeh Al-Goudia que es la encargada de abrir y cerrar la puerta diariamente desde hace ocho siglos, desde el 1187, de manera ininterrumpida. Alberga la sede del patriarca ortodoxo griego de Jerusalén y es la catedral del Patriarcado latino de Jerusalén.” · "Wikipedia"
2. “La Iglesia del Pater Noster" [Iglesia del Padre Nuestro], “iglesia...parcialmente reconstruida ubicada en el Monte de los Olivos, al norte de las tumbas de los profetas, en Jerusalén. Se encuentra en el sitio tradicional de la enseñanza de Cristo sobre la Oración del Señor. (Lucas 11:2-4).” “La iglesia moderna está construida sobre el emplazamiento de una basílica del siglo IV, diseñada por Constantino I para conmemorar la Ascensión de Jesucristo. Fue construida bajo la dirección de la madre de Constantino, Elena, en el siglo IV, que la nombró la "Iglesia de los Discípulos". La peregrina Egeria fue la primera en referirse a ella como la "iglesia de Eleona" en el siglo IV, lo que significa "olivar" · “Wikipedia”
3. “Elaion en griego significa "jardín de olivos", de elaia "olivo", y tiene una similitud a menudo mencionada con eleos que significa "misericordia"” · “Wikipedia”
4. Imbomon, del griego "en la colina", conocida también como Capilla o edículo de la Ascensión. Al principio “era una rotonda abierta al cielo, rodeada de pórticos y arcos circulares. En el centro del suelo de piedra había una roca donde se creía que se podían ver las últimas huellas de Jesús en el polvo”.
5. “Vísperas es el oficio divino vespertino en la Liturgia de las Horas (“Oficio divino o breviario) de la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa.”
La Liturgia de las Horas es conjunto de oraciones oficiales de la Iglesia católica, ortodoxa y anglicana fuera de la misa, articuladas en torno a las horas canónicas.
Horas canónicas
Son las siguientes:
Maitines: antes del amanecer.
Laudes: al amanecer
Prima: primera hora después del amanecer, sobre las 6:00 horas de la mañana.
Tercia: tercera hora después de amanecer, sobre las 9:00 horas.
Sexta (de donde deriva la palabra siesta): mediodía, a las 12:00 horas después del Ángelus en tiempo ordinario o el Regina Coeli en Pascua.
Nona: sobre las 15:00, Hora de la Misericordia.
Vísperas: tras la puesta del sol, habitualmente sobre las 18:00 después del Ángelus en tiempo ordinario o el Regina Coeli en Pascua.
Completas: antes del descanso nocturno, a las 21:00.
· "Wikipedia"
6. “El catecumenado es originalmente el proceso formativo que en la antigüedad cristiana se empleaba como iniciación a la vida eclesial y que culminaba en la recepción de los tres sacramentos de la iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía). Se conformaba principalmente de la catequesis acompañada de requisitos fundamentales -conversión y penitencia- y de diversos ritos.” · "Wikipedia"
7. «La palabra "presbítero" proviene del latín presbyter, que a su vez deriva del griego πρεσβύτερος (presbýteros), que significa literalmente "más anciano" o "de mayor edad". Su significado ha evolucionado a lo largo de la historia, especialmente dentro del contexto religioso cristiano, adquiriendo matices y responsabilidades específicas.»
«El cristianismo primitivo adoptó el término "presbítero" para designar a aquellos líderes que, junto con los apóstoles, se encargaban de guiar y organizar las primeras comunidades cristianas. En el Nuevo Testamento, los términos "presbítero" y "obispo" (ἐπίσκοπος, epískopos, que significa "supervisor") parecen usarse indistintamente en algunos pasajes, lo que sugiere una cierta fluidez en las funciones y responsabilidades en las etapas iniciales del cristianismo.
Sin embargo, con el paso del tiempo, se fue desarrollando una jerarquía eclesiástica más definida. Mientras que el término "obispo" pasó a designar a la cabeza de una comunidad local (diócesis), el término "presbítero" se reservó para aquellos que asistían al obispo en sus funciones pastorales y litúrgicas.» · Bibliatodo Diccionario
8.«Judas no traicionó a Jesús el Cristo, sino que hizo lo que hizo, “más presto”, por amorosa, y por ello dolorosa, obediencia a su Maestro, realizando “el Papel” que Jesús le indicó que hiciera…
“…suponer que Judas pudo engañar a Jesús es poco menos que blasfemar. La relación entre Cristo y sus discípulos es una relación que no puede concebir el hombre en términos de una vida ordinaria basada en las comprensiones que aportan los sentidos. Es necesario ir tras los sentidos. O sea formarse ojos para ver y oídos para oír; ver y oír significados más que hechos aislados, es ver y oír en un plano de relaciones. Se dice que Judas traicionó a Jesús, pero cuando se capta el significado de los hechos bien pronto se advierte que la conducta de Judas no fué obra de su propia voluntad; fué obligado a vender a Jesús. Lo que ‘vender’ significa en el lenguaje evangélico está relacionado con la pobreza o riqueza en espíritu. Solamente recuerda que se dice el reino de los cielos como algo muy precioso que un buen mercader encuentra, y que enseguida ‘vende’ todo cuanto tiene para poder hacerse de esa preciosidad. Invierte el proceso para acercarte a un entendimiento.
El misterio de Judas es uno de los misterios que más nos confunden. Jesús sabía que iba a morir. Es más, sabía cómo iba a morir. Su muerte estaba ya predeterminada, de modo que no cabía traición alguna, porque cualquier traición requiere el elemento de una confianza basada en una ignorancia. Piénsalo un poco. Porque Jesús insiste en que él escogió a los doce y que uno de ellos era el diablo. Mirando los hechos retrospectivamente resulta muy fácil juzgar y condenar a Judas en base a lo que otros interpretan. Pero desentrañar el misterio por sí mismo llevado sólo por el ansia de conocer la verdad, ya es otra cosa. Todos llevamos un Judas dentro de nosotros, como llevamos a un Bautista, a un Pedro, un Juan y a casi todos los personajes que figuran en los Evangelios. Si se entiende que estos escritos tratan principalmente del desarrollo interior del hombre, se comienza a ver la legión de personajes en sí mismo y también los hechos y acontecimientos que los relacionan.”»
Párrafos de la obra "El Vuelo de la Serpiente Emplumada", Libro I.
9. “Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. 40 Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. 41 Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, 42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. 44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. 45 Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; 46 y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.” Lucas 22:39-46
(Cf. Mr. 14.32-42; Mt. 26.36-46 y Jn 18:1-2)
H.T Elpizein, Domingo 20 de Abril, Pascua de Resurrección de 2025.


























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