"Gnosis y Gnosticismo del Cristianismo Primitivo"

· Consideraciones sobre el Cristianismo Gnóstico Primitivo · 

De un modo gradual se ha ido abriendo, en los medios académicos y eruditos de la Historia y Fenomenología de las Religiones, de la Religión Comparada y de la Filosofía, una nueva perspectiva del Gnosticismo y de la Gnosis de los primeros siglos del Cristianismo, que ha ido dejando el lastre de contemplarlos meramente desde la “malograda” mirada de los primeros heresiólogos eclesiásticos. A pesar de ello, desafortunadamente, esta distorsionada y estereotipada imagen del Gnosticismo Cristiano Primitivo y, con ella, de la Gnosis que la sustenta, persiste aún en buena parte de los estudiosos académicos. 

Los verdaderos gnósticos del Cristianismo Primitivo, “hombres transidos de trascendencia”, “almas profundamente espirituales y místicas”, trataron ante todo, “de interpretar el mensaje”, las Enseñanzas, de Jesús el Cristo y, en ese anhelo, audazmente, hicieron uso de todos aquellos instrumentos míticos y filosóficos de que disponían, en el contexto de la época que les tocó vivir, para expresar lo que, por su propia naturaleza no sensitiva, escapa a ser aprehendido en el concepto o la lógica intelectiva o racional: la “Sabiduría de Dios en Misterio, la Sabiduría Oculta”.

En realidad, el Gnosticismo Cristiano y la Gnosis que lo configura, es consustancial al propio Cristianismo Primigenio en el que Jesús daba a conocer “los Misterios del Reino de Dios” a Sus Discípulos personalmente, directamente,  y “a los otros”, que no formaban parte de ese “círculo”, “en parábolas”.  

Como “escuela filosófica o corriente esotérica” del Cristianismo Primitivo, el Gnosticismo  conformando el Círculo Interno o Esotérico de la Primitiva Iglesia, cumplía la labor de retransmitir, a aquellos (hombres y mujeres)  del Círculo Exotérico o Externo preparados para recibirlo, el «Conocimiento y una Comprensión de las realidades presentes, futuras y pasadas, con la seguridad y firmeza que le confiere el hecho de haber sido entregado y revelado por el Hijo de Dios.... Esta Gnosis fue entregada por vía no escrita a algunos de los Apóstoles y nos llegó por transmisión de generaciones sucesivas...» como expone Clemente de Alejandría en sus Stromata (VI, 7, 61).




 

 


· Gnosticismo y Gnosis del Cristianismo Primitivo ·

 

· La Gnosis del Cristianismo Primitivo ·

                                                   · La Gnosis Cristiana ·

El descubrimiento de la Biblioteca de Nag Hammadi en 1945 supondría, desde la perspectiva de la Historia del Cristianismo Primitivo, una revisión profunda del modo de valorizar el Cristianismo de los primeros siglos  y, muy especialmente, de “uno de los fenómenos ideológicos que dominaron el pensamiento no sólo religioso, sino filosófico de la cuenca del Mediterráneo durante los siglos I al IV de nuestra era”[1]El Gnosticismo y la Gnosis del Cristianismo Primitivo 

Hasta este revelador hallazgo, sólo se había contado, prácticamente, con la perspectiva de aquellos que, desde lo que posteriormente sería considerado como “ortodoxia”,[2] se opusieron y mostraron su rechazo a esta expresión de  “filosofía perennis et universalis”. [3]

Se hace preciso clarificar aquí que, diversos de los grupos o figuras que fueron considerados o se auto-consideraban “gnósticos”, en realidad, por sus doctrinas y desenvolvimiento ético, no lo eran.[4] Tal es el caso, entre otros, de Simón el Mago. En sus exposiciones “el vocablo Cristo[5] no aparece, es decir, no considera la trascendencia de la figura del Salvador.

Se ha definido el Gnosticismo como “fenómeno religioso profundo, unitario y autónomo” del que el Gnosticismo Cristiano constituye una de sus manifestaciones.[6] En forma más específica, el Gnosticismo del Cristianismo Primitivo es considerado como “una escuela [filosófica] o corriente esotérica [7] cristiana identificable desde mediados del siglo I y que se mantuvo vigente durante casi cinco siglos de actividad – hasta el siglo VI-, propagándose por Palestina, Siria, Asia Menor, Arabia, Egipto, Italia y la Galia”.[8]

Es al Gnosticismo a quien se debe “la primera expresión de una teología cristiana sistemáticamente expuesta”[9] y “el primer documento cristiano que revela una doctrina sobre el Dios Uno y Trino”- Padre-Hijo-Madre/Espíritu (Tratado Tripartito NHC I,5),[10] reconociéndoseles  a los gnósticos cristianos  “los grandes valores de exégesis y doctrina en las alturas con que espontáneamente se mueven”.[11] El origen, sustrato o fuente del Gnosticismo del Cristianismo Primitivo, como el presente en otras tradiciones de conocimiento o latitudes espirituales, es la Gnosis.

Gnosis, del griego γνσις, significa Conocimiento. En este contexto, es el “Conocimiento en sí mismo”, el “Conocimiento perfecto”, [12] el “Conocimiento de la Verdad”, mas este Conocimiento, por su naturaleza, “escapa a los normales análisis racionalistas” y va más allá de la mera “creencia”, pues “el correlato de este conocimiento es el Sí Mismo: la intimidad infinita o espiritual de la persona”, su Verdadera Realidad o Ser Interior.

Este Conocimiento Intuitivo, directo, es “Revelador y Salvador” pues, revelándole su verdadera naturaleza psicológica y espiritual, libera al gnóstico (gnostikós - el que conoce- conocedor) de la ignorancia, del engaño y auto-engaño y le permite saber “quiénes éramos y en quiénes nos hemos convertido; dónde estábamos y adónde hemos sido arrojados; hacía dónde nos apresuramos y de dónde somos redimidos; qué es la generación y qué es la regeneración”. [13] 

Tal como se reseña en el “Evangelio de la Verdad” (NHC I,3) de los Manuscritos de Nag Hammadi: «El que llegue a conocer de este modo sabe de dónde ha venido y adónde va. Sabe, como el ebrio que ha salido de la embriaguez, que se ha vuelto hacia sí y que ha recuperado lo propio de él».[14] 

Escribe el autor de los “Stromata”, Clemente de Alejandría: «La Gnosis es, por así decirlo, un perfeccionamiento del hombre en cuanto Hombre, que se realiza plenamente por medio del Conocimiento de las Cosas Divinas, confiriendo en las acciones, en la vida y en el pensar una armonía y coherencia consigo misma y con el Logos Divino».[15]

Expresado por Henri Charles Puech, historiador de las religiones: «…la gnosis es una experiencia o se refiere a una eventual experiencia interior,”...”, por la que en un estado de iluminación que es regeneración y divinización, el hombre se restablece en su verdad, se recuerda y toma conciencia de sí, es decir, al mismo tiempo, de su naturaleza y origen auténticos. Por esto se conoce y reconoce en Dios, conoce a Dios y se muestra a sí mismo como emanado de Dios y ajeno al mundo, adquiriendo de este modo, con la posesión de su ‘mismidad’ y de su condición verdaderas, la explicación de su destino y la certeza definitiva de su salvación, descubriéndose por derecho y por toda la eternidad como ser verdadero.»[16]

En el “Libro de Tomás el Atleta[17] de la Biblioteca de Nag Hammadi (NHC II,7), el Salvador dice a Judas Tomás: 

«Puesto que se ha dicho que eres mi hermano gemelo y mi verdadero amigo, examina y conoce tú mismo qué eres, cómo eres y cómo debes ser…Sé que has alcanzado el Conocimiento, puesto que me has conocido, porque Yo Soy el Conocimiento de la Verdad…Has alcanzo ya el conocimiento y serás llamado “el que conoce”, pues el que no se conoce, no conoce nada. Pero el que se ha conocido ha llegado ya al Conocimiento tocante a la profundidad del Todo».[18]

A la luz de este último texto, “verdadero gnóstico cristiano” es todo aquél que Conoce al Cristo, que es la Verdad, que es Uno con Él y en Él, o como significa el  Apóstol Pablo, que el Cristo Vive en él.[19]

En el Coloquio internacional sobre los orígenes del gnosticismo celebrado en Messina en 1966, los investigadores allí reunidos consensuaron que el núcleo esencial de las doctrinas gnósticas del Cristianismo Primitivo era: la concepción de la presencia en el hombre de una chispa divina, que proviene del ámbito de lo divino, que ha caído en este mundo, regido por la fatalidad y la ley del nacimiento y la muerte y la necesidad de que esa chispa divina sea despertada por la contraparte divina del ser humano -su intimidad infinita o espiritual- para poder ser finalmente reintegrada en su estado primigenio -en el reino de lo divino, lugar de donde procede-.[20]

H.T. Elpizein, mayo 2015


Referencias:    

[1] A. Piñero, Textos Gnósticos Biblioteca de Nag Hammadi I, pág. 10. Editorial Trotta, 2011.

[2] "La Iglesia primitiva no estaba constituida por una sola ortodoxia de la que luego se apartaron diversas minorías heréticas"..."por el contrario"..."el cristianismo asumía en la antigüedad una significativa variedad de formas, ninguna de las cuales representaba con claridad a una importante mayoría de creyentes en detrimento de las demás." Bart D. Ehrman, Cristianismos perdidos, págs. 254 y 259. Ed. Crítica, 2009.   

[3] F. García Bazán, Gnosis la esencia de dualismo gnóstico, pág.12.  Ediciones Castañeda, 1978.

[4] F. García Bazán, La Biblioteca Gnóstica de Nag Hammadi y los orígenes cristianos, pág. 32. Editorial El Hilo de Ariadna, 2013.

[5] A. Orbe, Cristología Gnóstica Introducción a la soteriología de los siglos II y III, Cap. I Simonianos, pág. 36. Editorial BAC, 1976.

[6] F. García Bazán, La Biblioteca Gnóstica de Nag Hammadi y los orígenes cristianos, pág. 32.

[7] De griego σωτερικς y éste a su vez de έσώτερος esoteros, «dentro, desde dentro, interior, íntimo».

[8] F. García Bazán, La Biblioteca Gnóstica de Nag Hammadi y los orígenes cristianos, pág. 34.

[9] F. García Bazán, Gnosis la esencia de dualismo gnóstico, pág. 24.

[10] F. García Bazán, La Biblioteca Gnóstica de Nag Hammadi y los orígenes cristianos, pág. 220.

[11] A. Orbe, Cristología Gnóstica Introducción a la soteriología de los siglos II y III. pág. XVI.

[12] A. Piñero, J. Montserrat, Textos Gnósticos Biblioteca de Nag Hammadi I, pág. 34.

[13] Clemente de Alejandría (ca. 150-ca. 215-217 e.c.), Excerpta ex Theodoto, 78.2.

[14] Evangelio de la Verdad, 22,13-19.

[15] Clemente de Alejandría, Stromata, VII, 10, 55, 1.

[16] F. García Bazán, La Biblioteca Gnóstica de Nag Hammadi y los orígenes cristianos, pág. 30.

[17] Atleta  en el sentido de Contendiente o “luchador interior” o asceta espiritual.

[18] F. García Bazán, Gnosis la esencia de dualismo gnóstico, pág. 43.

[19] “…y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” Epístola a los Gálatas 2:20.

[20] Cf. U. Bianchi, Le origini dello gnosticismo: colloquio di Messina 13-18 aprile 1966 ; testi e discussioni. BRILL 1970.     

                                        

 

· La Ascesis* de la Gnosis del Cristianismo Primitivo· 

Gran parte de los textos gnósticos cristianos se valieron del simbolismo, la metáfora o la alegoría para expresar no sólo el proceso de la Creación desde el “Dios Absoluto e Inmanifestado”, Agnostos Theos,  sino también la naturaleza del “microcosmos”, del mundo interior, del ser humano.

Con esto último destacaban la necesidad de adentrarse en el propio interior para descubrir, dentro de sí, la causa del sufrimiento, del dolor,  la angustia e insatisfacción. Como describe Monoimo, gnóstico citado por Hipólito en sus Refutaciones:

«Abandona la búsqueda de Dios y la creación y otros asuntos de parecida índole. Buscadle tomándoos a vosotros mismos como punto de partida. Averiguad quién hay dentro de vosotros que se adueña de todo y dice: “mi Dios, mi mente, mi pensamiento, mi alma, mi cuerpo”. Averiguad las fuentes del pesar, del gozo, del amor, del odio… Si investigáis cuidadosamente estas cuestiones, le encontraréis en vosotros mismos».[1]

Conociendo la realidad interna es que se abre la puerta a la posibilidad de reparar, en sí mismos “la deficiencia” que confiere la falta de Plenitud del Alma. No es de extrañar pues que Jung, uno de los más destacados “exploradores de la psique” de nuestro tiempo, se sintiera tan atraído por las doctrinas gnósticas y concluyera: “es claro e indudable que muchos de los gnósticos no eran otra cosa que psicólogos”[2]; psicólogos, en el sentido profundo y etimológico de la palabra Psicología - Psykhé Alma y λογία, logía, «tratado» o «estudio»- sabios sobre el Alma y el Espíritu del ser humano. Pues “la psique lleva dentro de sí misma el potencial para liberación o la destrucción”[3].

En su anhelo de alcanzar la “Perfecta Completitud”, “regresar” al Reino del Padre, y Madre Celestial, con la “herencia perdida” recuperada, “la Perla” y “las Vestiduras de Luz” del Himno de la Perla, su propia Alma y Espíritu revestidas de Luz, el gnóstico cristiano  comprende la necesidad de Purificarse interiormente, pues sabe que son las “tinieblas interiores” del error y la ignorancia, las que le han alejado y alejan del “Reino de la Luz”.

Se hace preciso pues, “sacar” de adentro “lo que nos destruye”: «Si sacas lo que está dentro de ti, lo que saques te salvará. Si no sacas lo que está dentro de ti, lo que no saques te destruirá», dice Jesús en el Evangelio de Tomás. [4]

Por ello están presentes en los más significativos textos gnósticos del Cristianismo Primitivo, la referencia a “la depuración del mal de raíz” dentro de sí mismos, la Purificación del Corazón, que permite alcanzar la Plenitud que se deriva de la Libertad de no ser “esclavos del pecado”, de la ignorancia y el error.

«Quien posee la Gnosis de la Verdad es libre; porque quien es libre no peca, pues “quien peca es esclavo del pecado”; la Madre es la Verdad, el Conocimiento es el Padre. A aquellos a quienes no es permitido pecar el mundo les llama “libre”. La Gnosis de la Verdad eleva los corazones de aquellos a quienes no les es permitido pecar, es decir, los hace libres y los enaltece por encima de este mundo...» 

                                                                                                        Evangelio de Felipe (77 13-35) 

No dejan de retransmitir, en definitiva, lo que Jesús el Cristo, “El Maestro de Maestros” gnósticos cristianos, dice:

«Si alguno quiere venir en pos de Mí, Niéguese a sí mismo»

                                                                                                    Evangelio según  Mateo 16:24 

«Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.»

                                                                                       Evangelio según  Marcos 7:21-23

«De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto».

                                                                                                   Juan 12:24

Así el Evangelio de Felipe de la Biblioteca Gnóstica de Nag Hammadi declara«Por ello dice el Logos: “Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles”. Éste no podará, {pues} lo que se poda brota de nuevo, sino que cava{rá} hasta el fondo, hasta sacar la raíz. Jesús arrancó la raíz enteramente; otros, en cambio, sólo en parte. Nosotros mismos, cada uno de nosotros, penetre hacia la raíz del mal que está dentro de él, y arránquelo de raíz de su corazón. Será arrancado si lo reconocemos. Pero si lo ignoramos echa raíz en nosotros y produce sus frutos en nuestro corazón. Él nos domina. Nosotros somos sus esclavos. Nos hace cautivos, induciéndonos a hacer lo que no queremos, y lo que queremos no lo hagamos. Es poderoso porque no lo reconocimos y mientras {esté allí -en el corazón-} sigue actuando. La ignorancia es la madre de {todo mal}. La ignorancia resultará en {muerte, pues} aquellos que provienen de {la ignorancia} ni fueron, ni {son}, ni serán…”…”{La Verdad} da la Libertad. El Logos dijo: «Si conocéis la Verdad, la Verdad os hará libres» La ignorancia es esclavitud, la Gnosis es Libertad. Si conocemos la Verdad, hallaremos los frutos de la Verdad en nosotros. Si estamos unidos a Ella, nos aportará nuestra Plenitud [πλήρωμα Pleroma]».

                                                                               Evangelio de Felipe (82-8414) 

Clemente de Alejandría reseña las palabras del Maestro Gnóstico Valentín: «También Valentín, escribiendo a algunos, se refiere a los apéndices [o pasiones] (del alma) con estas mismas palabras: "Uno solo hay bueno, cuya libre expresión es la manifestación a través del Hijo, y por medio de Él únicamente podría el corazón purificarse, una vez expulsado de él todo espíritu malo. Pues muchos espíritus lo habitan y no le dejan purificarse, ya que cada uno de ellos ejecuta su propio cometido, exasperándolo frecuentemente con deseos inconvenientes. A mi entender, al corazón le sucede lo que a una posada. Pues ésta es maltratada, deteriorada y con frecuencia ensuciada por gente que se comporta sin recato alguno, sin preocuparse en absoluto por el lugar, por cuanto pertenece a otro. De la misma manera, el corazón, hasta que no se encuentra con la Providencia, es impuro, morada de muchos demonios [los propios "defectos inherentes"]. Pero, cuando se ocupa de él el Padre Único y Bueno, aparece santificado y resplandece de Luz, y así se llena de felicidad el que tiene un tal corazón, puesto que verá a Dios».         

                                                           Clemente de Alejandría, Stromata, II, 114,3-6 

Clemente de Alejandría define a esta depuración o purificación interior de los propios defectos inherentes, ”espíritus malos” o “demonios”[interiores], como “Muerte Gnóstica”, siendo un “morir en vida” al error y la ignorancia:

«La Muerte gnóstica» [«θάνατος γνωστικός», Tánatos gnostikós], «lleva y separa el alma de las pasiones» (Stromata, 7. 71. 3) [y es por ello] «muerte salvadora» [«θάνατος σωτηρίας», Tánatos soterías] (Pedagogo, 2, 8, 2).[5]

Este “morir antes de morir” es, para el Apóstol Pablo, “cotidiano”:

«Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero». [6]

De ahí que, desde esta significación, pueda comprenderse por qué los verdaderos gnósticos del cristianismo primitivo, sin negar la Resurrección del Salvador con Su cuerpo físico, [7] resaltaban la necesidad, siguiendo el Ejemplo y Camino trazado por Jesús Cristo, de que la “Resurrección” debía darse como proceso espiritual en vida, siendo ésta la culminación de haber llegado “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”[8]:

«Los que dicen que primero morirán y {luego} resucitarán yerran. Si uno no recibe primero la Resurrección en vida, tampoco recibirá nada al morir.»

                                                                                                              Evangelio de Felipe (73 1-) 

En la verdadera ascesis gnóstica del cristianismo primitivo se haya presente, junto a la “Muerte Mística”, el Misterio de la Cámara Nupcial mencionado en diversos textos. Entre ellos el Evangelio de Felipe (NHC II,3) de los Códices de Nag Hammadi.  Destaca en este Tratado su doctrina sacramental, enunciándose cinco sacramentos distintos: Bautismo, Unción, Eucaristía, Redención y Matrimonio o «Cámara Nupcial», constituyendo este último “la culminación del sistema sacramental” pues, es patente en esta "compilación de textos y sentencias", la sacralización de la unión del varón y la mujer como "lugar de revelación del Amor creador y salvador"[9][10], lo que resulta en consonancia con lo que expresa el Apóstol Pablo: «…en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón…»[11]

Algunos extractos de este Tratado:

«El Misterio del Matrimonio es grande”… “Reparad en la unión {sin mancha} pues tiene {un gran} poder». (64)

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«Si la mujer no se hubiera separado del varón, no habría muerto con el varón. Su separación significó el comienzo de la muerte. Para esto vino Cristo, para rectificar la separación acontecida desde el principio y de nuevo unirlos a los dos, y para dar vida y unir a los que habían muerto por la separación». (70 10-18) 

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«Si el matrimonio deshonroso (del mancillamiento) permanece oculto, ¡cuánto más es el Matrimonio impoluto (sin mancilla)[12] un verdadero misterio! Éste no es carnal, sino puro; pertenece no a la pasión, sino a la voluntad; pertenece no a la tiniebla o la noche, sino al día y a la luz». (81)

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«Si uno se hace hijo de la Cámara Nupcial, recibirá la Luz». (864) 

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H.T. Elpizein, mayo 2015


Referencias:

* Reglas y prácticas encaminadas a la liberación del espíritu. RAE.

[1] E. Pagels, Los Evangelios Gnósticos, Introducción, pág. 19. Editorial Crítica, 2ª edición,1987.

[2] C.G. Jung, Collected Works of C.G. Jung, Volume 9 (Part 2): Aion: Researches into the Phenomenology of the Self, The Structure and Dynamics of the Self, pág. 222, Princeton University Press, 2014.

[3] E. Pagels, Los Evangelios Gnósticos, Introducción, pág. 178.

[4] Ibid.  

[5] Paola Druille, Clemente de Alejandría: los tres tipos de muerte y su alcance moral, Universidad Nacional de la Pampa, 2010.

[6]  1 Corintios, 15:31.

[7] "La gnosis heterodoxa no tuvo prejuicios para la letra de los cuatro evangelios. Admitió la noticia sobre la resurrección y apariciones de Jesús con la misma sencillez con que dio cabida a los relatos sobre su pasión y muerte." A. Orbe, Cristología Gnóstica II, Introducción a la soteriología de los siglos II y III,  pág. 489. Editorial BAC, 1976.

[8] Efesios 4:13 “hasta que todos lleguemos…, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo…”

[9] Jean-Yves Leloup, El Evangelio de Felipe, pág. 26. Editorial EDAF, 2004

[10] “Se trata de llegar a ser uno –lo que nos ayuda a deducir la conformación mixta, masculino-femenina de los cenáculos gnósticos- y de la superación ascético-espiritual tanto del varón como de la mujer.” F. García Bazán, La Biblioteca Gnóstica de Nag Hammadi y los orígenes cristianos, pág. 30.

[11] 1 Corintios 11:11             

[12] «Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas a los fornicarios y a los adúlteros juzgará Dios» (Hebreos 13: 4) 

  

 

Referencia:

Elpizein, H.T, Escritos del Cristianismo Primitivo, Gnosticismo y Gnosis del Cristianismo Primitivo, mayo 2015 <http://escritosdelcristianismoprimitivo.com/Gnosticismo-y-Gnosis-del-Cristianismo-Primitivo/>